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Centro de Estudiantes de Historia

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 TALLER DE INVESTIGACIONES SOCIALES ALETHIA

 

“EL PERFIL DEL HISTORIADOR Y LAS LIBERTADES ACADÉMICAS”

 

PRESENTACION

El Taller de Investigaciones Sociales Alethia en el marco de la realización del “Conversatorio sobre el Perfil del Historiador y las Libertades Académicas” realizado por el Centro de Estudiantes de Historia,  presenta el desarrollo de los problemas inmediatos de la facultad que la mantienen en un estado de crisis generalizada, se presenta además algunas propuestas concretas y precisas para poder crear las condiciones que permitan la superación de este estado.

 

De manera clara y directa señalamos que nos afirmamos en el carácter científico de la Historia, señalamos además que es necesario generar mecanismos de investigación para poder establecer de manera sólida sus bases teóricas y metodológicas. Del mismo modo señalamos la necesidad de generar mecanismos de investigación, discusión y difusión permanentes con la participación de estudiantes con el fin de obtener una autoridad académica estudiantil que sea base de toda acción política.

 

 SITUACIÓN DE LA ESCUELA

 

En el  presente punto  se dan a conocer  los indicadores del estado de crisis por el que atraviesa nuestra escuela.

 

1. - ESTRUCTURA

 

A NIVEL INSTITUCIONAL

 

La escuela de Historia no desarrolla los mecanismos necesarios para aprovechar el potencial humano que la constituye (participación estudiantil en el gobierno de la escuela, diseño curricular, promoción de actividades académico–culturales, etc.).

 

Las autoridades de la escuela asumen una actitud pasiva y parasitaria, dedicándose al establecimiento de redes de clientelaje perjudicando enormemente nuestra formación científica y el normal desenvolvimiento de la escuela.

 

A NIVEL ECONOMICO

 

Se observa asimismo que el acceso inequitativo y restrictivo tanto en la admisión  a la universidad como en el desarrollo de los diversos ciclos de estudio constituyen  obstáculos por los cuales todo estudiante tiene que atravesar, colocándose por encima de la exigencia intelectual la exigencia económica de un obligatoria “contribución solidaria”.

 

2. - ACTORES

 

DOCENTES

 

Gran parte de la plana docente se encuentra inmersa en la mediocridad,  ya que no incentiva una formación integral en los estudiantes. Además es evidente que buen número de ellos ha abandonado la investigación y los pocos que se dedican a ésta se enclaustran en trabajos individuales.

 

ESTUDIANTES

 

La desorganización y división del estamento estudiantil es un problema medular. Se ve expresado en la ausencia de un plan de trabajo a largo plazo, dado que los esfuerzos desplegados aún se encuentran atados a los momentos de coyuntura. Asimismo es preciso señalar la existencia de lastres como el oportunismo y conformismo en un sector de la población estudiantil.

 

EN TORNO AL PERFIL DEL HISTORIADOR PERFIL DEL HISTORIADOR

 

Planteamos y asumimos la necesidad de fortalecer los principios de una Historia científica y un perfil del historiador acorde a ello.

 

1.- CARÁCTER CIENTÍFICO DE LA HISTORIA

 

Deslindamos y expresamos nuestra oposición frente a tendencias que desconocen a la Historia como una actividad científica, crítica y analítica; tendencias que consideran el pasado como un hecho ininteligible e incognoscible.

 

Es rotunda nuestra oposición ante enfoques y perspectivas que convierten a la Historia en una creación subjetiva del historiador, reduciendo a éste a un simple enunciador de sentidos. La verdad, en sintonía con estos puntos de vista,  desaparece para ceder su lugar  a la verosimilitud y a los grados de certeza.

 

Por ello sostenemos primero la necesidad de establecer una Historia con sólidas bases científicas a nivel teórico y metodológico; y en segundo lugar, crítica ante posiciones que nieguen o cuestionen su carácter científico tratando de reducirla a ser discursiva y altamente especulativa.

 

2.- COMPROMISO SOCIAL

 

Priorizar la obtención del título profesional y la inserción en un puesto de trabajo subordinando las necesidades por la que atraviesa nuestra sociedad es contraproducente con nuestro  carácter de científico sociales, dado que un enclaustrado trabajo de gabinete y oficina no pueden superponerse a una Historia con conciencia y responsabilidad social que contribuya a superar los problemas que aquejan a nuestro país, es decir, colocar la ciencia histórica al servicio de la sociedad con un historiador consecuente con las necesidades de ésta.

 

3.- CAPACIDAD DE TRABAJAR COLECTIVAMENTE

 

Consideramos que por oposición a todo individualismo que contribuye a la segregación social, parte del perfil del historiador debe ser la capacidad de poner por encima de beneficios, responsabilidades e intereses particulares, aquellos que sean de carácter colectivo y que se encuentren dentro de las necesidades sociales. Ello involucra que el historiador en sus etapas de formación e investigación trabaje colectivamente por oposición a lo que comúnmente el sistema impone y cuyas consecuencias vemos en una escasa práctica historiográfica más allá de intereses monetarios particulares.

 

Para poder llegar a establecer las bases de una Ciencia Histórica es necesario primero establecer las bases para una sólida organización estudiantil e institucional, por ello es importante generar mecanismos de unidad y debate entre los espacios académicos existentes. A pesar de las condiciones adversas ya indicadas es importante tener presente el florecimiento de diversos espacios estudiantiles de discusión, lo cual es una clara muestra de la necesidad de superar nuestra actual situación, siendo plausible la confianza en la propia capacidad estudiantil por cambiar el presente panorama.

 

Por ésta razón se hace imprescindible fomentar la organización estudiantil, propiciando el fortalecimiento de las instituciones  estudiantiles que constituyen el gremio de Historia (CEHIS, Comité Asesor, Delegados de Base), teniendo una vinculación directa de comunicación permanente  con las  bases.

 

Asimismo, es sumamente importante mantener el debate entre los diversos espacios de estudios e investigación, ya que a través de posiciones claras y unánimes será posible sentar las bases del cambio.

 

Añadir en ese sentido, que la articulación de esfuerzos se debe plasmar en un plan orgánico que no sean avasallados ni sometidos por la coyuntura ni por individuos.

 

EN TORNO A LAS LIBERTADES ACADÉMICAS.

 

La existencia y respeto de las llamadas “libertades académicas” (derecho a tacha, cátedra libre, cátedra paralela, etc.) sólo es posible en determinadas condiciones político-académicas en la Facultad y la Escuela. Estas condiciones o consideraciones político-académicas básicamente son:

 

1. - PLENO RECONOCIMIENTO DEL GREMIO ESTUDIANTIL EN EL GOBIERNO DE LA FACULTAD.


Esto no sólo involucra un tercio estudiantil con voz y voto en el concejo de Facultad, sino también a los representantes del comité asesor, centro de estudiantes y a las juntas directivas correspondientes a cada base. La participación y el reconocimiento pleno de estas instituciones estudiantiles en el gobierno de la Facultad no sólo son de justicia, sino también de necesidad para el mejoramiento de las currículas, en la designación de las horas de clase por curso, en la designación del número de cátedras por curso, en la evaluación racional de los sistemas de creditaje y  de cursos prerrequisitos, etc.


Dado que el cambio y mejoramiento de los aspectos, académicos-administrativos de la Escuela parte del debate y la discusión alturada, los estudiantes por ser el elemento más afectado o beneficiado deben plantear sus propuestas y exigencias para cada caso correspondiente. Así pueden elevarse exigencias y/o propuestas para el mejoramiento académico como por el ejemplo el desarrollo de investigaciones y especializaciones por parte de los docentes de manera obligatoria, o la creación de una hemeroteca, o la realización periódica de evaluaciones curriculares y de mercado laboral, entre otros.

 

Pero como se señaló líneas arriba, es necesario crear los mecanismos para que los estudiantes puedan participar plena, libre y constantemente en los debates y discusiones referentes al gobierno de la Facultad. Y el primer paso es el reconocimiento pleno por parte de las autoridades de todas las instituciones de representación estudiantil.

 

2. - UNIDAD Y ORGANICIDAD INSTITUCIONAL E INTERINSTITUCIONAL DE LA ESCUELA.

 

Es necesario eliminar cualquier tipo de utilización de los cargos designados para fines particulares. Más allá de políticas de pequeños grupos parasitarios o de circunstancias se debe plantear una unidad entre las autoridades, los docentes y los estudiantes, una unidad con la intención de generar y fortalecer una política de Escuela con objetivos a corto y largo plazo independiente de los personajes y en función de intereses colectivos.

 

Del mismo modo se debe buscar generar una unidad con las Escuelas de Historia de las demás universidades públicas para definir no sólo un perfil del historiador o libertades académicas, sino para establecer objetivos en común, tareas en común y responsabilidades en común tanto para el pregrado (formación) como para el postgrado (investigación)

 

Y al señalar la necesidad de establecer una unidad entre docentes estudiantes y autoridades, y del mismo modo entre las Escuelas de Historia de las demás universidades públicas, es preciso señalar además que esta unidad sea rigurosa en la definición de objetivos y planes de trabajo, así como en la naturaleza de esta unidad, lo cual exige un nivel de conocimiento teórico y político de acuerdo a las exigencias de nuestra realidad nacional.

 

Para la generación de estas condiciones político-académicas el Taller de Investigaciones Sociales Alethia propone dos tipos de exigencias inmediatas:

 

1ro. – Fortalecer  todas las organizaciones estudiantiles en el aspecto académico (investigaciones, talleres, cursos, etc.) y político (participación en debates y acciones concretas con objetivos definidos). Y sobretodo  buscando que estos grupos, espacios, talleres u organizaciones estudiantiles se definan orgánicamente no por circunstancias o coyunturas, sino en función de las necesidades e intereses de la Escuela. Esto es, exigir que necesariamente se manifiesten de manera seria al respecto de las problemáticas de la Facultad y de la Escuela.

 

2do. – Generar mecanismo de debate y discusión.

 

El desarrollo y fortalecimiento del aspecto académico antecede al desarrollo y praxis políticas, por ello es que se hace necesario una participación rigurosa de estudiantes de pregrado, postgrado y de docentes en actividades que exijan  profundidad en la investigación y claridad en la exposición del trabajo historiográfico.


Estas actividades a manera de propuestas pueden señalarse así:

 

A)    Conferencias, mesas redondas o conversatorios en los que participen de igual manera docentes, estudiantes pregrado y estudiantes de postgrado. Y que estas actividades se den de forma sistemática, es decir que se organicen planes o programas periódicamente.

 

B)    Ciclos de mesas redondas, conversatorios o debates en los que participen todos los grupos, espacios, talleres u organizaciones estudiantiles con el objetivo de generar debates y planteamiento de trabajos o propuestas de tipo académicas o políticas.

 

C)    Ciclos de talleres o cursos libres organizados por los grupos, espacios, talleres u organizaciones estudiantiles con el objetivo de promover el desarrollo académico de los estudiantes de primeros años.

 

D)   Publicación de dichas actividades en tabloides o revistas de la Escuela.

 

E)    Programación y promoción de actividades académico-culturales de manera obligatoria y periódica por parte de la Dirección de Escuela.

 

Como se señaló líneas arriba, la existencia y respeto de las llamadas “libertades académicas” requiere ciertas condiciones y básicamente ello consiste en que los estudiantes posean primero la autoridad académica (disciplina, rigor y apetito intelectual). A partir de ello es que los mecanismos y planteamientos políticos cobrarán sentido, y en su definición y práctica serán irrefutables.